El jugoso coño de mi hermana pequeña es algo tan delicioso que no puedo dejar de lamerlo, es rosa, siempre está caliente, y me encanta pasar la lengua por los lados. Nada tiene este sabor, es un sabor único, la primera que se lo chupe no sabía que iba a crear en mi tal adicción, pero es que es la cosa más deliciosa del mundo. Me encanta lamer el coño de mi hermanita, y escuchar sus dulces gemidos de gatita en celo, entonces se que está preparada, está lista para que me la folle, para que la penetre hasta el fondo, así es el incesto con mi hermana

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